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Semblanza sobre nuestro Director General

TENIENTE CORONEL MÉDICO GINECO-OBSTETRA HILDEGARDO BACILIO GÓMEZ

Nacido en un petate entre los muslos de una madre mestiza y los brazos de un padre indígena, acogido por un paupérrimo pueblito llamado Santa Úrsula escondido en la sierra hidalguense, Bacilio vio por primera vez la luz en un lugar que posee, con el sólo pronunciar su nombre, un realismo mágico que podría fácilmente ser descrito por Gabriel García Márquez. Sus pequeños senderos que en los ochentas aún no conocía el asfalto, las casas de lámina de cartón, el perro que ladra al extraño, el olor a carbón y madera quemada, los rostros de los habitantes que ilustran una alegría ajena a esa del citadino… Santa Úrsula será la cuna que pronto tendrá que abandonar.

A los dos años de edad será otro pueblito de Hidalgo el que lo acogerá: Tenango de Doria. Ahí tendrá su primer encuentro con el conocimiento, ya que Hildegardo cursará parte de su primaria en una de las escuelas de la zona para después concluirla en Pachuca, capital de Hidalgo, en una de las pequeñas escuelas que son visibles gracias a las letras pintas que están escritas en sus muros y que muchas veces hacen referencia a esos tan aclamados “héroes de la patria” o “Personalidades conmemorables”; “Don Belisario Domínguez” no fue la excepción. Posteriormente cursará el bachillerato en la escuela preparatoria número 1 de esa misma ciudad.

Herón Basilio1 será su padre, hombre que enrolado en el ejército contagiará a su hijo del espíritu castrense. Al terminar el bachillerato, Hildegardo se despide de la sierra hidalguense para llegar a México D.F con la vocación de convertirse en médico militar. Es así que ingresa en la Escuela Médico Militar el 1 de septiembre de 1975 donde se graduará cinco años más tarde como Capitán primero, pasante de medicina. Su gusto por el estudio no termina ahí, cursará su internado de pregrado y postgrado en el Hospital Central Militar hasta 1982 recibiéndose como Mayor médico cirujano y partero, además de que posteriormente realizará su especialidad en ginecología y obstetricia en el Hospital Español de México. Finalmente cursa su maestría en medicina perinatal (embarazo de alto riesgo) en el Instituto Nacional de Perinatología.

Durante su vida militar, se desempeñó como Mayor Médico Cirujano en diferentes unidades del Ejército Mexicano como son: el primer Regimiento Blindado, el segundo y tercer Batallón de Policía Militar, el primer Regimiento de Caballería y el Poderoso Batallón de Tropas de Asalto del Cuerpo de Guardias Presidenciales. Fue llamado al concurso de Promoción General del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana obteniendo el Grado de Teniente Coronel Médico Cirujano, por lo que prestó sus servicios en el Hospital Central Militar donde fue nombrado sucesivamente Jefe de Consulta Externa, Jefe de Urgencias Adultos del turno vespertino y, por último, Jefe del departamento de Toco-Cirugía de dicho nosocomio.

1 Hildegardo llevará en el apellido una « c » por un error en su acta de nacimiento. De ahí que el apellido de su padre esté escrito con « s ».

Enrolarse en el ejército no sólo le aportará el conocimiento de su profesión, sino también le hará develar el vicio y la crueldad de la institución armada mexicana. Bacilio será privado de su libertad y de todos sus derechos civiles y militares como resultado de una fricción con sus superiores médicos. Sin embargo, este injusto proceso militar le hará ser testigo, a través de la voz de sus camaradas, de las cloacas sobre las que está fundado el proceso penal militar. Fue a partir de ahí que un nuevo despertar surgió en él: la lucha contra las injusticias dentro del Ejército Mexicano. El 18 de diciembre de 1998 de manera contundente y contagiado por sus lecturas revolucionarias, el Teniente Coronel Hildegardo Bacilio Gómez marchó por el Paseo de la Reforma con su autonombrado “Comando patriótico de Concientización del Pueblo (CPCP)”, sin pasamontañas para esconder su identidad y con el estandarte de la virgen, como lo haría Miguel Hidalgo y Costilla, demandará al Presidente Ernesto Zedillo y al Secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre, el respeto irrestricto a los derechos humanos y garantías individuales de los militares. Como resultado de su valentía y la de los cincuenta militares que marcharon a su lado, fueron apresados. A Hildegardo se le acusó de insubordinación, conspiración, infracción de deberes militares e incluso se recurrió a la institución psiquiátrica como medio de control al acusarlo de anomalías mentales.

Dos años permanecerá en la prisión militar de Mazatlán, Sinaloa antes de que, en su momento, la tan aclamada victoria de Vicente Fox Quezada como presidente de la República y la presión que él mismo ejercería al realizar una huelga de hambre, hiciera posible la revisión de los procesos penales en contra de Bacilio y la tropa que lo acompañó durante su protesta. De esta manera lograrían la libertad al no comprobárseles los supuestos delitos cometidos en aquella marcha del 98. Sin embargo su aprisionamiento le dejaría algo más profundo en el alma, tal como le sucederá a escritores e intelectuales también encarcelados, tales como Cervantes, Sade o Sartre, cuyos escritos estarán marcados por lo vivido ahí dentro. En el caso de Bacilio su espiritualidad adquirirá un tinte diferente, la mezcla de su vivencia como hombre nacido en la sierra hidalguense, que lo hiciera vivir en carne propia la pobreza y la injusticia de un sistema que da de comer al rico y excluye al indígena, como hombre que vivió la fuerza de una institución del Estado que es nutrida por el terror y encarcelamiento de los inocentes, lo harán abrazar una pasión durante toda su vida: la lucha por la vida. De ahí que su deber de médico militar nunca dejara de estar comprometido con aquel del pobre, del marginado, del indígena, del militar enjuiciado, del enfermo, del loco.

La medicina fue el pretexto perfecto para poner en práctica su pasión por la vida, la justicia y la libertad. Hildegardo Bacilio ha logrado cimentar un hospital a través de sus valores y, sobre todo, a través de sus vivencias. Él siempre ha luchado por la calidad humana, afortunadamente él es un humano de calidad y el Hospital HBG, una institución médica del

mismo talante.

 

ATENTAMENTE
LIC.PILAR BACILIO.  



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